
La infraestructura de una aplicación debe ser como un motor de alto rendimiento que impulsa el negocio; pero lamentablemente con frecuencia se convierte en un delimitador logístico y financiero. Los servidores dedicados son bloques de estructura de gran tamaño y rigidez, lo que dificulta adaptar con precisión la infraestructura a los requisitos.
A menudo estos servidores se subutilizan, consumiendo recursos de capital en licencias de software que son innecesarias, discos semivacíos y capacidad de procesamiento inactiva. Los tiempos de implantación prolongados limitan la capacidad para responder de forma rápida en un mundo que "funciona a pedido". Y el coste de reposición de los servidores dedicados es muy alto, lo que obliga a continuar utilizando modelos antiguos mientras los adelantos pasan de largo.
Una verdadera solución de computación utilitaria debe superar las restricciones económicas y de capacidad a pedido que impone la infraestructura tradicional, permitiendo pagar sólo por los recursos requeridos e implantar con rapidez nueva capacidad. Y esto se debe lograr sin comprometer en absoluto el rendimiento, en un entorno de clase empresarial que sea seguro y altamente disponible.
La plataforma Infinistructure de Terremark cumple estos desafíos con una arquitectura de clase empresarial, de alto rendimiento que aporta nuevos niveles de flexibilidad y escalabilidad a sus aplicaciones, mientras permite adaptar de manera exacta los costes de infraestructura según las necesidades comerciales, optimizando la utilización de los sistemas y eliminando la inversión desaprovechada en hardware, software y servicios innecesarios.